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El derecho de nacer y de vivir.

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Increíble pero cierto. En Cuba un  país donde se reparten al mes por persona, a través de una libreta de abastecimientos 5 libras mensuales de arroz, pocos granos y cárnicos, desciende de manera sistemática la tasa de mortalidad infantil y la esperanza de vida es superior a los 76 años de edad.

Créame que para  los que  viven en otras latitudes les es difícil comprender los mecanismos del sistema cubano, donde todo el mundo tiene su derecho a nacer, a comer y a vivir, sin minimizar nuestras dificultades subjetivas.

Hoy por ejemplo en este territorio la tasa de mortalidad infantil es inferior a 2 coma 6 por cada mil nacimientos, la más baja del país, mientras que las defunciones maternas están en cero. No se trata de magias, ni de inventos estadísticos. Es fruto de la armonía que existe entre la atención primaria, secundaria y terciaria, en  el territorio.

 No me gusta absolutizar, pero de seguro en  ningún país del mundo un médico de forma gratuita hace suyo un embarazo desde que lo detecta, ni un estado pone en función de la gestante todo su recurso humano especializados y equipos de modernas tecnologías.

 Algunas son ingresadas en hogares maternos, ya sea por sus bajas entradas monetarias, o por padecer de enfermedades  que comprometen su vida o la de su descendencia en el periodo de gestación.

 Y cuando se escucha el primer llanto del fruto humano, que examinan al bebé, cualquier anomalía es tratada con prontitud, por diversos expertos. Eso es increíble pero cierto. Hasta los estomatólogos forman parte de este quehacer, pues cuando el nené viene al mundo con el paladar hendido le aplican una técnica para que pueda mamar.

  El trabajo del sistema sanitario no sólo abre sus brazos a las nuevas vidas, sino que tiene miles de opciones curativas o restablecedoras para los habitantes de la isla. Por ejemplo en este momento centenares de villaclareños recuperan su salud en los más de 15 centros de rehabilitación de su comunidad,  luego de sufrir por secuelas derivadas de enfermedades cerebrovasculares, o traumatismos por caídas o accidentes en la vía.

 Y si toca a las puertas del Cardiocentro, doctor Ernesto Guevara”, puede ver la sonrisa de una madre, que cuida a su niño, sometido a una operación que puso fin a una malformación congénita como la comunicación entre ventrículos o aurículas.

 Me veo obligada a cerrar estas líneas ante la cercanía del humo y el ruido de equipos que disparan productos en un hogar. El ejército antivectorial de Villa Clara, se enfrenta al Aedes Aegypty, para evitar una epidemia de dengue.

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lapulido

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